Cuarentena: El virus que nos quitó la libertad.

Hoy un virus te tiene encerrado en contra de tu voluntad, quizás solo o con personas que no te caen tan bien, pero al final confinado en 4 paredes porque está prohibido salir y hacer tu vida normal, como la conocías. Ese virus te ha quitado algo de lo cual todos dimos por sentado: LA LIBERTAD

¿Cómo pasas los días?

¿Extrañas a alguien?

¿Te gustaría un abrazo o compartir palabras e interacciones con alguien más?

Quizás tú tienes internet, Netflix, Spotify con tu música favorita, videollamadas con tus familiares y mejores amigos, un refrigerador y la nevera llenas, un montón de películas o series por ver y no morir de aburrimiento, libros, hojas y papel al alcance por si el hastío te consume y el contenido digital ya no te llena. Quizás mamá ya te hartó pidiéndote que recojas o limpies tu cuarto, ya te fastidio verle la cara a tu papá o hermanos o roomies y prefieres encerrarte doblemente en la realidad de tu celular.

Quizás te asomas por la ventana para que te dé un poco de sol o sales a tu azotea o patio con unos lentes para sentir los rayos del sol en la piel y publicar que aplicaste un Acapulco en la azotea.

De una otra forma te aferras a la vida que tenías hace unas semanas, al contacto, al vínculo, al amor, aunque sea de forma virtual y a la distancia, hemos logrado no sentirnos solos, hemos logrado transmitir que estamos aquí los unos para los otros y darnos esperanza de que esto SÍ va a terminar, que pronto todos recuperaremos la libertad desperdiciada que el virus nos arrebató.

Pero qué pasaría si por otro virus, también terminas encerrado, confinado en un pequeño cuarto con personas que no conoces, sin ventana, sin tu comida ni música favorita, tampoco tienes un libro o una libreta para escribir y matar el tiempo que sigue corriendo, probablemente nadie te llama y si alguien lo hace deberás conformarte con una llamada de 5 minutos. Y de los abrazos y cariño que tanto nos jactamos necesitar mejor ni hablar. Dentro de esas 4 paredes no solo está prohibido el entretenimiento y las pertenencias, la individualidad y la intimidad y el afecto quedan fuera. Ahí dentro no se tiene la certeza de cuándo terminará el encierro y si se tiene, esta es tan definitiva y tajante que conviene vivir soñando con que algún día terminará. Otra de las particularidades del virus es que te termina aislando por completo de la sociedad, te deja una marca de la cual no podrás deshacerte como a los enfermos de peste y que no permitirá que regreses a tu vida normal, como la conocías.

Este virus está en el aire y en la piel, ataca el corazón y la mente, rompe con todo a su paso y te deja con lo mínimo para sobrevivir, no distingue raza, posición social o económica, ni género ni edad, ha atacado a la humanidad desde su existencia y ni la ciencia ni la religión, ni el dinero ni la cultura lo han podido curar.

El virus se llama violencia y su síntoma más fuerte es la indiferencia, tiene a nuestras almas y conciencias en enclaustradas. Se ha llevado tantas vidas y tantos sueños, se ha llevado nuestra esencia y nuestra fortaleza, se ha llevado el deseo de compartir y de cuidarnos, de crecer en colectivo y como humanidad porque nos sigue importando sólo nuestra libertad individual y la realidad que vemos fuera de nuestra ventana más no la de tantos que viven en la cuarentena permanente que es la cárcel.

Hands gripping the bars of a jail cell.

María Fernanda Rodríguez Castañeda

La tristeza tocó a mi puerta porque quería cantarme una canción.

Cuando alguien o nosotros mismos nos decimos que estamos tristes, nos genera una sensación de rechazo, y no hacia la persona misma sino a esa emoción de baja vibración con la que uno no sabe NI QUIERE lidiar.

Usualmente los abrazos y los “todo estará bien” cumplen la función de paliar la tristeza aunque en ocasiones solo la hagan más evidente porque el abrazo no fue tan apretado ni el todo estará bien tan convincente.

La tristeza es muy extraña porque ni a ella misma le gusta ser ella y cuando toca la puerta nunca le quieren abrir, así que ha aprendido a colarse por la ventana. También tiene problemas de identidad porque a ella no le toco manual de cómo funcionar, no sabe como fluir a través de la persona, se siente descolocada y abandonada. Se le ocurre aguar los ojos y oprimir el pecho, pero rápidamente sus lágrimas son limpiadas y se hace un esfuerzo casi sobrehumano por no permitir que salga una más. Se vuelve pesada al ya no permitirle salir en lágrimas y entonces deja caer todo su peso para ver si así la quieres cargar, pero pesa tanto que uno termina con la espalda y el pecho tan oprimidos que parece que el aire por ahí no pasará más.

Ella se pone nerviosa porque sabe, presiente que le queda poco y aún no ha cumplido su cometido. Es momento de sacar la artillería pesada, las palabras. Ella se coloca a lado de ti, en tu oído o muy cerca de la nunca y con una voz tan dulce que te hiela la piel, empieza a decirte una serie de cosas que hablan de derrota, desilusión, soledad, frustración y todas esas emociones que preferimos no nombrar porque no se vayan a presentar, las repite una y otra vez hasta que los ojos por si solos se vuelven a llenar y no hay manera de parar. Pero es tan suave y tan convincente esa voz que casi suena como un mantra o cómo una canción, la cual estás a punto de recitar con tu propia voz. La tristeza siente que está por ganar la victoria, está a punto de abrazarte y no soltarte, sus manos frías pero tersas rodean tus hombros y cuando está a punto de cerrar el abrazo, algo rompe esa extraña y gris calma, otra vez el pañuelo seco las lágrimas y una voz más fuerte gritó que no pasaba nada y que no había tiempo para terminar la canción, a la tristeza se le revuelve el estómago y cierra los puños, su respiración se acelera y el cuerpo se le empieza a hacer de piedra, ahora pesa más que nunca. Se le hace muy injusto que no le permitan hacer lo suyo, que le cierren la puerta y que sus lágrimas no toquen el piso porque antes fueron enjugadas, ya no quiere cantarte en el oído ni fabricarte lágrimas de cristal, si ya no puede hacer lo suyo solo le queda dejar de ser ella y marcharse, y ahora de piedra, fría y sin rumbo se pierde y se diluye, su esencia está presente, en el aire y en la sangre pero no queda más de ella antes de marcharse dejó las puertas y las ventanas abiertas y por ahí pasaron el enojo y la indiferencia, ellos siempre saben dónde sentarse y qué hacer, les encanta llegar justo después de tristeza porque deja mucho espacio y ellos pueden expandirse y solo ser.

Para algunos ya no es una extraña que se cuela por la ventana, sino que es una invitada a quien se le abre la puerta y se le sirve un café se intenta escucharla y cantar su canción aunque no siempre se termine o aunque a veces tengamos que correrla porque hay prisa o no hay espacio o porque ese día no se tiene voz para cantar y ella lo ha ido aprendiendo, aunque no siempre cumple su cometido sentirse recibida le hace bien y a las canciones que compone para cantarte también.

Aunque a veces es inoportuna y llega cuando tienes la casa llena, o cuando tienes a felicidad instalada en la recámara principal, si la sabes tratar ella sola encuentra su lugar y si hace lo suyo como se debe se va sin avisar.

Si no le has abierto la puerta o la has corrido antes de tiempo quizás es porque no la conozcas o no te gusta la tonada o la letra de su canción, pero si te das esa oportunidad junto con ella algo mas lindo se puede lograr.

Feliz cumpleaños a mí ✨

Casi nunca me han gustado mis cumpleaños, por diversas razones y porque en la mayoría de ellos no la he pasado bien. De niña, claro que los disfruté y fueron hermosos, pero con el tiempo y la adolescencia iban dejando de gustarme y al acercarse las fechas me ponía muy sensible, de mal humor y si todo iba bien saboteaba la situación para que terminara siendo trágica o triste.

Un día llegó alguien a mi casa, específicamente a mi recámara y se instaló en mi cama, no me di cuenta de que estaba ahí hasta mucho tiempo después, cuando dormir y descansar resultaba complicado, me sentía cansada, sin energías y despertaba con una serie de mensajes negativos sobre mí, en la cabeza. Los días pasaron y uno de esos días me di cuenta de que no estaba sola, que había alguien más tomando todo de mí, haciéndome sentir mal y usando mi energía para sobrevivir, me entristecí, aún más, por no poder decirle que se fuera.

Mi inquilino, la depresión había estado viviendo ahí conmigo por al rededor de 6 años. Busqué ayuda y con esfuerzos y las atenciones necesarias logré dejar de percibirlo, yo creía que ese inquilino tan incómodo, abrumador, molesto, aplastante, negativo y exigente se había ido, pero solo se había quedado escondido y dormido.

Hasta que un día, hace 3 años y acompañado de uno de los peores sucesos de mi vida, regresó y rompió con todo, se instaló y me dijo en el oído que yo ya no podía ni debía vivir más ahí, fue tal el caos de lo que rompió que me creí incapaz de ordenarlo, así que tome la decisión de hacerle caso e irme…

Antes de llegar a la esquina del Fin, entre Amargura y Dolor, al ángel, mi mamá, que me dio la vida por primera vez, decidió regresármela por segunda vez y de la mano crecer conmigo nuevo.

Digo de nuevo porque a partir de ese día, hay un especial disfrute en las cosas simples, en las acciones sencillas pero puras y cargadas de emoción, en el disfrutar y vivir como si mañana ya no se estuviera y aunque eso me ha causado conflictos por hacerme ver desinteresada, inmoral, límite o desapegada en realidad es un grito máximo de celebración diario por el simple de hecho de querer vivirlo.

Así que hoy a forma de conciliar, decido festejar como un cumpleaños el hecho de segur aquí, con otra perspectiva, otras ganas y quizás otra esencia.

No deja de doler, sobre todo porque hay recordatorios constantes tanto físicos como emocionales de aquel día… pero en si mismo el dolor tiene placer agridulce que manifiesta la existencia y la finitud de nosotros en este mundo y eso me parece tristemente bello.

Feliz cumpleaños a mí, no dejo de celebrar mi otro cumpleaños pero este tiene un valor especial porque es la resiginficación y elaboración de algo tan doloroso que se superó para convertirse en algo positivo y no me encuentro mejor ocasión para celebrar esa fortaleza, resiliencia, luz y anhelo de vivir que he desarrollado como hoy.

Viernes de ahorcar rucxs.

En esta entrada hablaré sobre la asfixia erótica o hipoxifilia que es una práctica sexual que entra en la categoría de las parafilias, (esto quiere decir que para producir placer/excitación se requiere otro objeto, situación o pensamiento que no corresponde a la “norma”) y que ha sonado últimamente en redes sociales a raíz de un meme, sin embargo, esta práctica es bastante antigua.

Los primeros indicios registrados datan del S. XVII en dónde algunas personas observaban en aquellos que eran condenados a la horca, al momento de quedar suspendidos con la soga sobre su cuello, tenían una erección, por lo que se estableció la relación entre lograr una erección mediante la obstrucción del aire o la falta de. También se tienen registros de estas prácticos en niños esquimales como parte de un juego y en pinturas mayas como parte de un ritual.

Además de que los hombres lograban erecciones potentes, tanto hombres como mujeres reportaban sentir un placer más intenso cuando lo practicaban, ya fuera de manera individual (asfixia autoerotica) o en la relación sexual.

Hay dos, o quizás tres, caminos que puede tomar el placer cuando se práctica la asfixia erótica, el primero de ellos corresponde a la parte biológica y las reacciones químicas que se producen en el cerebro por la falta de oxígeno, los síntomas dentro de los primeros minutos sin oxígeno son:

• estimulación del sistema nervioso central que genera:

• zumbidos de oídos

• visión de luces centellantes

• hormigueos

• sensación de angustia

• en algunos casos alucinaciones

* Después de cuatro minutos sin recibir oxígeno, se generan daños irreversibles en más del 50% en el tejido cerebral.

Este estado se asemeja al “high” de algunas drogas por estimular el SNC, por lo que puede prolongar e intensificar los orgasmos resultando sumamente placentero en el momento.

El siguiente camino se explica por el placer que producen las dinámicas de poder, en este caso se pueden estar en cualquiera de las dos posiciones, siendo el dominante (el que asfixia/ahorca) en donde entra a juego el poder sobre la vida del otro, ya que se sabe que esta práctica podría llevar a la muerte aunque no sea este su propósito. La otro posición es la del sumiso (el que es ahorcado/asfixiado) ahí el placer radica en poner “la vida” en las manos de otro (el dominante) y experimentar un riesgo y vulnerabilidad que pueden ser satisfactorias y a esto se le suma los efectos cerebrales de la hipoxia (poco oxígeno en el cerebro)

*Si no te late el psicoanálisis ni lo leas porque te va a parecer muy fumado

El tercer camino, desde la postura psicoanalítica postula que el placer se genera por evocar al atragantamiento que producía que la madre nos alimentara con su pecho, obstruyendo las vías respiratorias en donde se generaba un conflicto de vida y de muerte atravesado por el placer oral de ser alimentado y sobrevivir. En la vida adulta eso se traduce a fantasías de esta regresión en donde entra la venganza hacia esa madre que en algún momento pretendió ahogarnos y ahora nos vengamos sobreviviendo repitiendo esa escena una y otra vez (para sanarla o para satisfacernos)

Ya que conocemos de donde surge y cómo funciona en el cuerpo y en la psique, podemos hablar sobre la controversia que genera esta práctica.

Por un lado tenemos una cantidad medianamente alarmante de muertes accidentales por estas prácticas, especialmente en hombres y de manera individual, aunque no se descartan los casos en parejas y en mujeres. Algunos famosos fallecieron practicándolo y se hizo una película “Worlds greatest Dad” que habla sobre la asfixia autoerótica y una muerte accidental que al ser tabú se pretende tapar como un suicidio. Es una cuestión grave si se toma en cuenta la desinformación, falta de criterio y medidas de seguridad para realizar estas prácticas que en adolescentes puede resultar fatales.

Sin embargo, por el otro lado, tenemos a la sexualidad divergente o kinky que propone vivir y experimentar diferentes prácticas con consciencia, responsabilidad, consentimiento y limite para disfrutar y exponenciar el placer. Forma parte del repertorio de prácticas del BDSM y se tienen protocolos y medidas de seguridad para reducir riesgos.

Ahora, yo no les recomiendo que lo hagan pero tampoco que no lo hagan, son decisiones personales que implican como ya mencioné, información, criterio y mucha responsabilidad, así que yo solo les comparto algunas medidas si es que quieren practicarlo.

• No realizarlos bajo efectos de bebidas embriagantes o sustancias alucinógenas

• Entender y hablar los límites tanto propios como de la pareja

• No ir a extremos o querer ver “cuánto se aguanta” podría ser fatal

• Evitar bolsas u objetos que restrinjan por completo el aire

• Si se va a ejercer presión sobre el cuello procurar que esta sea a los costados y de manera suave.

• Tener máximo control del tiempo evitando llegar a los 3 minutos

• No realizar esta práctica por periodos prolongados.

Es importante hacer la diferenciación entre esta práctica como un método violento de control en las parejas a cómo una práctica de sexualidad divergente.

Si lo hacen tengan cuidado, sean responsables e infórmense.

Cuando no se es quien se es.

Hoy quiero hablar un poco sobre la despersonalización, que es un trastorno específico que pertenece al grupo de los trastornos disociativos.

La disociación se refiere a aquellas cosas que van unidas/juntas pero que se separan, en salud mental hablamos de una separación de la psique y/o la identidad del cuerpo.

La despersonalización puede presentarse como síntoma de otros trastornos mentales (limite de la personalidad, estrés postraumático, psicosis, etc) por el consumo de sustancias o como una patología en sí misma.

Consiste en una incapacidad de la persona (momentánea o persistente) para reconocerse a sí misma (identidad), sus pensamientos y sensaciones, de manera que le resultan ajenas o como si todo eso lo estuviera viendo/viviendo desde afuera del cuerpo.

Este trastorno/síntoma se genera en la infancia como un mecanismo de defensa de la psique ante situaciones sumamente estresantes, traumáticas, emociones intensas y abrumadoras que parecen inmanejables o un entorno confuso y contradictorio y en la vida adulta suele aparecer (puede durar horas, días o instaurarse por periodos muy largos) para lidiar con situaciones similares a las que provocaron su génesis; aunque pretende ser adaptativo en ocasiones no permite ser funcional.

En su descripción de funcionamiento se asemeja al desdoblamiento/proyección astral que también consiste en salirse del cuerpo y poder verse y al entorno “desde fuera”, aunque en este caso el proceso es consciente y controlado, la despersonalización es inconsciente y surge cuando la psique lo considere “necesario”.

Un pequeño poema sobre la despersonalización:

Ayer estaba aquí, pero no estaba en mí

No recuerdo qué fue lo último que perdí

Quizás la parte que me hacía ver

Que sigo siendo la misma de ayer

Se me está complicando entender

Que lo que me conforma debe corresponder

A lo que mi reflejo me devolvió ayer y antier

Aunque simplemente hoy mi imagen no logre aprehender

Oigo palabras salir de lo que parece mi boca

Que por años le dio voz a lo que me provoca

Pero ahora suena tan ajeno que me sofoca

Me repito mil veces “Esa que habla se equivoca”

Palpo mis rasgos, cierro los ojos e intento evocar

Lo que todos los días al espejo he de mirar

Otra vez se me dificulta recordar

Lo que supone que nunca debía olvidar

No se trata de ser otro, sino de estar ausente

De ser quien se es, en el momento presente

Aunque todo parezca una novela de Carlos Fuentes

Un tanto surreal y otro tanto divergente.

Es probable que esto sea una escapatoria

Al no poder con la amargura o la euforia

Tantas emociones que me nublan la memoria

Al final, no saber quién se es, parecer ser un victoria.

Día mundial para la prevención del suicidio

Hoy, 10 de septiembre, es el día nacional de la prevención del suicidio y no quisiera dejarlo pasar porque aunque es un tema sumamente complicado y negado, incluso para mí, no deja de tener un impacto en la vida de muchos de nosotros.

Hablar de suicidio es tocar las fibras más sensibles del ser humano porque se habla de la muerte como la solución al cese del dolor, porque no se encuentra otra salida. No porque no exista sino porque una mente deprimida, angustiada, asustada o cansada de luchar ha perdido toda esperanza y todo ímpetu para enfrentarse a la vida y terminar con ella parece ser la única opción viable. (Se conoce como visión en túnel, donde solo se ve una luz al final de un túnel oscuro, es decir, sin más opciones que la que ya se concibió)

También cuando hablamos de suicidio solemos utilizar los términos “cobardía” y “egoísmo” porque se cree que no se piensa en lo que esa decisión va a causar en aquellos a quienes queremos o se preocupan por nosotros, pero la realidad es que tomar esa decisión conlleva horas y noches de pensar, llorar, pelear, intentar lo que está en nuestras manos para alejarse de esas ideas, sin embargo, generalmente por el estigma, la incapacidad que provoca estar en ese estado psicoemocional y la falta de información, no es posible. Por lo que al final solo queda reunir el valor suficiente (que va a acompañado de la culpa más grande que se puedan imaginar) para causar el máximo dolor posible para una madre/padre o un amigo, por última vez.

El llegar a un estado suicida implica una desconexión parcial de la realidad y la percepción de la misma, por lo que se llega a pensar que la muerte equivale al cese del dolor y no al de la vida misma. Se crea una fantasía en la que todo lo malo acabará y todo regresará a la “normalidad”.

Es cierto que el suicidio tiene muchas caras y facetas, que pasa (casi) desapercibido en la sociedad porque siempre (aún estando en lugares muy oscuros) buscamos dar una buena cara al mundo, decir que estamos bien y sonreír para no preocupar a los demás. Eso no quiere decir que no exista el problema sino que se están haciendo esfuerzos sobrehumanos por taparlo, negarlo y reprimirlo, sin embargo, hay señales tan pequeñas (un comentario, aislamiento, información y búsquedas en internet, interés por entretenimiento relacionado al tema) pero fuertes que son pedidos de ayuda ante las cuales debemos estar alternas porque nadie está exento.

No importan las razones que te lleven a sentirte así, no siempre tienen que estar validadas como “tragedias” a ojos de terceros para que entonces tenga sentido, las emociones, percepciones y vivencias son individuales y como tal se valoran sin comparaciones ni juicios.

Que se conmemore un día como hoy y que tenga la dicha de estar escribiendo esto con una sonrisa, esperanza y muchas ganas de vivir, me hace pensar en la importancia de seguir hablando de salud mental, de prevención y de pedir ayuda cuando sentimos que no podemos. Es una oportunidad para preocuparnos por los que tenemos al rededor, trabajar la empatía ( y para los que creen en las vibras y energía ) para detectar estados emocionales bajos o negativos y poder ayudar; con un abrazo, un paseo o caminata, un regalo simbólico, escuchando, unas palabras de cariño o aliento, compañía, un chiste, canalizar con profesionales o simplemente ESTAR.

Solo me queda decir, que las cosas Sí mejoran, que se puede estar bien, que todo tiene solución y que si alguien está pasando por un momento difícil aquí estoy para ayudar de la manera que sé, desde mi experiencia y amor.

🌙

D o r m i r, siento que la Luna algo me quiere decir

No sé qué, ni porqué, solo sé que me llama y se me mete entre los párpados

y me deja en blanco, en plata, en calma.

C a m i n a r, me quiero ir a buscar a la Luna para decirle, gritarle, cantarle que no se meta entre mis sueños, que mejor con los ojos abiertos me lleve a su lecho.

C o r r e r, hasta desfallecer, sin rumbo

No, con destino, sigo el camino que marca su luz y corre por mis venas el reflejo de quien fui, que me lleva a donde soy.

P a r t i r, los pedazos ya fragmentados que quedan de mi, de ti, de quien nunca supe llamar porque nombrar es recordar y yo prefiero olvidar.

V o l a r, sin alas, con los pies en la cama viendo su reflejo desde mi ventana

Los cierro, los abro, mejor los dejo entreabiertos, no quiero que se me vaya el alma.

S o ñ a r, por fin los cierro y me quedo perpleja porque el mensaje es directo, ahí he estado todo el tiempo, pero siempre había querido ver con los ojos abiertos.

Manual para el adicto

Si le diste click es porque o eres un adicto empedernido o solo un aburrido cibernauta, por ende, un adicto al contenido irrelevante que compartimos compulsivamente en internet 24/7.

Una adicción es el consumo desmedido de cualquier sustancia (cosa, persona, situación, pensamiento, etc) que resulta dañino y es considerado (perceptual y cognitivamente) necesario tanto fisiológica como mentalmente para poder continuar “bien”, además de afectar varias de las áreas de la vida de la persona que finalmente no le permiten estar equilibrado bio-psico-socialmente.

Después de esa definición pseudo científica dominguera que me eche, va la mía: La adicción es la acción de evasión máxima de tu realidad mediante el consumo (hacer, estar, pensar) de aquello que consideremos placentero, satisfactorio o que vaya directamente con el ego, porque la realidad parece intolerable, dolorosa, aburrida o confrontadora. Muchas veces es inconsciente y no se ve como algo negativo hasta que ya se está muy deteriorado en cualquier sentido, pero finalmente se trata de evadir, no pensar y anestesiarse para no resolver y enfrentar.

Ahora, ¿cuáles son los pasos para volverte adicto?

La verdad se me hace muy sencillo y como en el título le puse manual, voy a describir los pasos uno a uno.

Paso 1- Piensa en algo que te guste/satisfaga/ que te divierta/ que hagas comúnmente como hobby o distracción

Seguramente aquí se te ocurrieron cosas como: salir a tomar, ver memes en Facebook o stalkear personas que no conoces o te gustan o te caen mal, bajar una app de citas y ver con quién sales, leer un libro o muchos hasta perder todo contacto con la realidad, echarte un porro y volar lejos de aquí, salir de fiesta y ligar y bailar y meterte drogas duras todos los fines de semana, enamorarte cada mes de diferentes personas o todos los días de la misma persona, tener sexo con la primera persona que te diga que sí, hacer ejercicio hasta que sientas que te revientan los músculos y transpiras grasa, irte a caminar o apartarte de todo por un rato, jugar videojuegos o apostar en línea hasta perder la retina.

Todas estas cosas liberan neurotransmisores que nos hacen sentir bien, placer, emoción y disminuyen el estrés mientras lo hacemos.

Paso 2- Busca cualquier situación de la vida que te genere estrés, tristeza, enojo, que parezca imposible de resolver, que te haga sentir incapaz, frustración o que te quite el sueño.

Aquí entran cosas como tener el corazón roto, una decepción sentimental en cualquier relación, una discusión en el trabajo o en casa o con el espejo, ver el sufrimiento de la sociedad, los animales o la tierra, no ser correspondido, tener problemas económicos, creativos, de identidad, para comunicar o para soltar situaciones o personas, sentir que la vida es injusta o aburrida, no saber hacia dónde ir o porqué estamos yendo hacia dónde vamos y toda la lista de cosas que nos ponen mal.

Esto es lo que nos hace llorar, nos quita energía y ganas de seguir, nos hace enojar hasta desconocernos, que eleva los niveles de estrés que podrían enfermar al cuerpo tanto como al alma.

Paso 3- Escoge alguna actividad del paso 1 cuando algo te haya pasado algo del paso 2 y repítelo compulsivamente hasta que te sientas “mejor” o hayas olvidado lo que te tenía mal.

Puedes ir alternando actividades o sustancias o personas dependiendo tu moral y tu concepto de salud, mecánicamente hasta que le des un sentido y un porqué (a tu adicción) de estar en tu vida como un hábito.

No es necesario que lo trabajes, lo hables o sueltes tu dolor porque tienes aún muchas opciones para evadirte y anestesiarte.

Paso 4- Puedes romper el ciclo cuando lo decidas y enfrentar lo que venga con lo que eres o empezar de nuevo hasta que todo pierda sentido y tengas que reencontrarte.

Casi no mencioné cosas potencialmente dañinas o tóxicas como las que conscientemente reconocemos sino cosas sencillas que hacemos muy seguido (o diario) porque creemos que está bien y divertido pero en realidad lo hacemos para evadir y olvidar el dolor o la pena.

¿A cuántas cosas eres adicto?

Pastillas emocionales

El otro día me tomé una pastilla, grande, difícil de tragar y con sabor amargo. No me importó porque en la caja decía: “Pastillas de empatía, para entender y sentir cuando se está en compañía”.

Me tomé dos, por si una no hacía el efecto, y es que hacía tanto que no sentía que creí que no me funcionarían.

Empecé a tomarlas con regularidad, estando con los demás, yo era un reflejo de su malestar o bienestar y entenderlo me hacía capaz de ayudar.

Como me funcionaron tan bien, no leí las precauciones, que muy claramente decían que te podías intoxicar de tanto sentir a los demás, sobretodo si se estaba en régimen de sentir lo propio.

Fue entonces que recordé, que hace mucho me autoreceté no sentir porque creía que era la única manera de resistir. Con el tiempo me permití, cuál antojo, romper mi régimen y sentir, lo disfruté pero también lloré, tanto que mejor volví a hacer dieta estricta y entonces solo vivía de los restos emocionales de los demás.

El día que quise sentir me encontré con que no había nada, porque llevaba tanto tiempo vacío que no le cabía ni una lágrima.

Ahora estoy buscando otras pastillas, creo que les llaman “Pastillas de valentía, para sentir todo aquello de lo que tu alma huía”.

Dicen que son fuertes, con algunos efectos secundarios, como lágrimas incesantes, dolor de pecho (cerca del corazón) carcajadas incontrolables, enamoramiento casi ciego, enojo palpitante pero momentáneo y sonrisas espontáneas.

No sé cómo me caigan, seguramente tendré que ir dosificándolas de a poco, hasta que pueda tomarme hasta tres para poder sentir y expresar lo que por tanto tiempo quise negar.

Las 4 dominantes del mundo

En una clase me enseñaron un par de videos sobre cómo había ayudado a una persona que padecía de ansiedad, practicar por un día BDSM (práctica sexual y estilo de vida basado en la dominación, sumisión y sadomasoquismo, a MUY grandes rasgos) en el rol dominante. En el video, una Dra. en psicología y Dominatrix profesional (Damiana Chi) explica brevemente (muy brevemente) cómo jugar o ponerte en un rol como esos puede influenciar tu perspectiva sobre ti misma y la vida.

Ella postula 4 arquetipos de Dominatrix (Mujer en el rol dominante):

La totalitaria, La seductora (femme fatale), La madre y La Diosa, como no puedo tener acceso a esa información la voy a desarrollar yo.

Primero explicaré qué es un arquetipo. en psicología Jung se encargó de desarrollar su teoría del inconsciente colectivo y en ella habla de los arquetipos como el reminescente cultural-ancestral que todos los seres humanos tenemos, es atemporal y forma una parte de nuestra personalidad. Por lo que entenderíamos que nuestra personalidad se forma por la parte de experiencia de vida individual y por el conglomerado de ideas con el que todos de una u otra forma nos relacionamos sin importar la cultura o el tiempo. Un arquetipo no define en su totalidad la personalidad pero si te habla de una parte de ella que pertenece a la cultura (de nuestros antepasados), que puede marcar pautas de pensamiento, así como la forma de ser y actuar.

Ahora, ¿Cómo esto se relaciona con el BDSM y el rol dominante? Bueno pues uno de los pilares del BDSM es la dominación, en donde la persona que se pone en ese rol es “la que manda” y da órdenes, una posición por encima del otro, de control y de poder ya que esto es lo que causa satisfacción y placer (Ojo: Siempre estas dinámicas son consensuadas, sobre una línea de respeto y límite) que si bien se aplica generalmente a un rol dentro de la vida sexual también tiene aplicaciones en la vida diaria y en la forma de ser, que es a lo que va dirigido este texto.

Ya definido lo que es el rol dominante y los arquetipos vamos a describir los 4 arquetipos femeninos de las dominatrix:

La totalitaria:

Es aquella que busca el control absoluto, las decisiones dependen de ella y está convencida de saber que es lo mejor para ti. El poder y el control juegan un papel fundamental en la satisfacción y la autoeficacia. Líder nata y con la capacidad de convencer al resto que lo ella dice, opina y hace es lo correcto y lo mejor para todos. Quizás es la más ruda y dura de todas, con una personalidad fuerte e imponente. No pasa errores y no permite que quieran cuestionarla o pasar por encima de ella. Sin embargo, para muchos lo más placentero es saber que tienen el control de TODA la situación, lo que aporta una seguridad y una calma impresionante.

La seductora (femme fatale):

De todas la más llamativa, no solo por poseer un físico deslumbrante sino por tener una actitud erotizada. Es magnética, pues atrae todas las miradas por donde pase, lo que le genera una sensación placentera. Escuchar halagos sobre su físico la empodera, sin embargo la apariencia no lo es todo. Es capaz de meterse a tu mente y desde ahí “controlarla” ya que su discurso e intelecto parecen decir justo lo que quieres escuchar. Sentirse deseada es su motor, pero no estar al alcance de nadie, es la verdadera meta. Ver frustrados a quienes la desean es lo que incrementa la sensación de poder y lo que la hace tan confiada y segura de sí misma. Es quizás la que tiene mejor autoestima y la que mejor gestiona sus propios recursos. Aunque en la descripción podría parecer de un físico extraordinario en realidad todo consiste en la actitud.

La Madre:

La más bondadosa y noble de todas, genuinamente le preocupa el bienestar del otro y saber que puede ayudarlo es lo que la impulsa. La gratitud del otro por lo que ella ha hecho es en dónde encuentra satisfacción. Pero para poder lograr la ayuda y el favor de ella hay una regla básica: la obediencia. Aunque es cálida y cariñosa no dudará en regañar o castigar la desobediencia o los errores. Proteger al otro es uno de sus cometidos, por lo que es fuerte y valiente cuando del peligro se trata. Busca ser El todo del otro y con sus cuidados y afectos retenerlo a su lado, para poder seguir ejerciendo sus cuidados y control. Ella es la más cálida y amorosa de todas pero también puede ser la más posesiva.

La Diosa:

Aunque este arquetipo podría tener varias vertientes, en todos ellos el conocimiento del mundo,de los otros y de sí misma juega un papel fundamental. A su vez la parte creadora y dadora de vida, no como la madre sino como algo mucho más trascendental, mostrando caminos y siendo guía de los que a ella se acercan. Es la más desapegada a lo terrenal y lo material, por ello genera una gran atracción hacia lo espiritual e intelectual. Aunque no lo conoce todo, busca conocerlo pues eso la acerca más a su propia satisfacción. Pretenden liberar y perdonar a los que se sienten atados, pues su presencia divina para los demás es dadora el consejo y la energía exacta para moverse de dónde se está atorado. Más que buscar adoración busca quienes la sigan porque eso habla de que su poder logra influenciar a los otros hacia El bien que en su concepción y gracias al conocimiento es lo mejor para lograr la trascendencia de lo mundano.

Colocarse o vivirse desde uno o varios de estos arquetipos en la vida real puede ayudar a mejorar la autoestima, la manera en cómo actuamos frente a los demás, como nos anteponemos ante la opresión o invalidación, puede mejorar nuestra vida sexual y ayudarnos a modificar pensamientos sobre nosotras y el mundo que nos rodea desde el uso de nuestras cualidades, herramientas, talentos y aptitudes que nos colocan a veces en un rol sumiso/reprimido o aburrido/deprimido.

Es importante destacar que estos no son todos los arquetipos existentes, pero si los aplicados a la mujer empoderada y dominante. Se pueden presentar mezclas incluso de todos en proporciones distintas, aunque generalmente hay uno que predomina. También destacaría que esto no habla o define a una persona o a su personalidad por completo, solo hace referencia a partes de ella y de su esencia.

Sobre estas descripciones que yo hice se pueden hacer muchas otras analogías o referentes históricos-míticos-culturales pero esta fue la que a mi me llamó la atención y que desarrollé leyendo algunos textos.

Este quizás es un texto orientado a la mujer y la femineidad pero que también puede ser útil para los hombres que buscan comprender un poquito a las mujeres que los rodean y para darse cuenta del poder que tenemos.

¿Qué arquetipos eres tú?

Acá dejo un link con libros o textos sobre las mujeres como Diosas o Divinidades en diversas culturas

https://www.muscaria.com/diosas.htm

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